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¡Que no te engañen!

Un norteamericano se acerca a un pescador mexicano medio adormilado
y le pregunta: “¿Por qué no dedica usted mas tiempo a pescar?”. El pescador
responde que su trabajo cotidiano le permite atender de manera suficiente a las
necesidades de su familia. El norteamericano pregunta entonces: “¿Qué hace
usted el resto del tiempo?”. “Me levanto tarde, pesco un poco, juego con mis
hijos, echo la siesta con mi mujer, por la tarde quedo con mis amigos. Bebemos
vino y tocamos la guitarra. Tengo una vida plena.” El norteamericano lo
interrumpe: “Siga mi consejo: dedique más tiempo a la pesca. Con los beneficios
podrá comprar un barco más grande y abrir su propia factoría. Se transladará a
la Ciudad de México y luego a Nueva York, desde donde dirigirá sus negocios”.
“¿Y después?”, pregunta el mexicano. “Después su empresa cotizará en bolsa y
usted ganará mucho dinero.” “¿Y después?”, replica el pescador.
“Después podrá jubilarse, vivir en un pequeño pueblo de la costa, levantarse
tarde, jugar con sus hijos, pescar un poco, echar la siesta con su mujer y pasar
la tarde con los amigos, bebiendo vino y tocando la guitarra…”

Carlos Taibo
El decrecimiento explicado con sencillez

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